16 jun. 2007

LOS SILENCIOS DE MI NIÑA



  • No siempre las sonrisas son alegres, igual que los semblantes y deidades puras existe algo de tristeza.
  • A veces los recuerdos son inevitables, que en la distancia detrás de las montañas separan anhelos, sueños y cariños.
  • ¿Recuerdas el expectante y reciente jardín de tu adolescencia? ¿De cuando en tu crecimiento brotaban resplandores desconocidos, y se desprendían del árbol, hojarascas mustias, marchitadas por el sol?
  • En tus caballos bayos y azules, nacía la pampa y los primeros caprichos.
  • Ahora todo se reduce a la simple belleza, entre tantas cosas desesperadamente inevitables: La contemplación del alerce prisionero en la plaza Colón, la fatiga, los pergaminos, el sonido más puro de un poema.
  • Es necesario todo ese oropel que cual camaleón mueve al mundo, no preguntes el porqué, sino ¿para qué?
  • Pienso, que sería hermoso volver a cabalgar el viento, o coger el volante de la cordillera.
  • Yo te acompaño en tu dolor mi niña por haber perdido a Lucas, tu angelito, que se fue al cielo. Esta risa será nuestra, las arenas doradas y calcinadas, los crepúsculos bañados de oro, los tamarugos, y las ganas, decorarán nuestro camino.
  • Vuelvo a repetir, que tú estarás pensando en ese dolor, sólo a ti te pertenece.Sé fuerte, querida, persiste siempre. Como la brisa obstinada en los hielos.
  • Ya ves que no deseo inquietarte, como se inquietan las nubes en el atardecer. Para mí me bastará siempre, mi niña querida…tan sólo la luz de tus sentidos y el sosiego sublime de tu corazón.
  • Tu silencio será una última esperanza. Lucas ,no volverá, porque estará en ti, acompañándote por siempre.
  • (Para Nildita)
  • Pintura Los caballos de Franz Marc (Aleman)

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