19 ago. 2011

TRAS MI VENTANA

(Salvador Dalí: "Muchacha en la ventana"



Tras la ventana abierta,
la niña observa la lejanía
con sus ojos como veleros,
camino de un cielo azul
que palidece al sol oculto
afirmándose en el agua.


Y se imagina que está allí,
en ese horizonte hecho de rocas
sobre un lecho de suaves algas,
en un mar de llorosas flores .
Compartiendo
con su amor los dichosos corales.


¡Allí, donde el sol más brilla!


Como ebrio carnaval en el estío,
fiesta de disímiles dolores,
en los arduos caminos recorridos
en un tiempo ya sin huellas…


Mientras tanto, yo estoy aquí,
arrobada, tras mi ventana
observando su delgada espalda,
con mi canto y mi alma clara
que son como un estallido,
de armoniosas sensaciones.





7 ago. 2011

FANTASÍAS


(Nicoletta ceccoli)


Rompiendo el hielo y los temores.
Nos aventuramos en un mar de sueños febriles,
arquitectos de playas solitarias e ignoradas,
de sentimientos paralelos.

Mensajeros de ensueños y confines.

Realistas no somos.
Vivimos en las orillas de un millar de fantasías
Y viajamos en un tango por el caribe
Y también por el mediterráneo.

A veces, nos suicidamos,
Ahogándonos en lágrimas furtivas
… ¡Hasta nos matan cuando las ficciones no son posibles…!
simplemente cuando se ha acabado
Irremediablemente la magia.



23 jun. 2011

SUBREPTICIOS


Con las tenues miradas ocultadas
se atan el corazón y la palabra.
Tejiendo un sol en un abracadabra,
en un blanco cuaderno, inventadas.

Y manifestándose en nuestros sueños,
y con las mágicas fábulas de hadas,
se buscan las almas desesperadas
en reverdecidos brotes pequeños.

Esperando siempre, siempre esperando,
para poder encontrar, los amantes,
un sendero libre y siempre buscando,

el agua, en el ocaso y en la duna
para calmar la sed y los semblantes
ocultos, en la zaga de la luna.



28 may. 2011

UN HOMBRE SOLO




Solo, en la nada, el hombre es una estrella perdida, rasgada de silencio en el infinito, sin luz ni sentimientos. Se traslada por la vida con un dolor en el alma, sin sentir la calidez de una caricia amable. El eco de su pasado permanece muy lejano, ya no clama por ilusiones en las graderías del cielo. Pues se han ido, con el aire y con la vergüenza, el amor y los entresijos acogedores de su memoria.





11 may. 2011

TOLEDO




Toledo, tierra fértil y lejana,
Cómo , dime, cómo yo he de cantarte
sin que pueda en mis pupilas atarte
desde mi humilde y abierta ventana.


Si tus paisajes azules me envuelven
y me arrullan tus copiosas praderas,
como si fuesen nuevas primaveras.
Aunque nubes crises no se resuelven,


en la noche de oscura lobreguez.
Donde sólo se intuyen los castillos,
que con mucha dedicación te miro.



Te inundan las aguas como a un pez,
cuando el río juega como chiquillo.
Y yo...yo desde muy lejos admiro.
 
 
 
  Pintura:Toledo del GRECO

15 abr. 2011

CREO EN TI



Creo en ti,
y en tu amor dogmático
que me defiende encarnizado
cual coraza en mis tormentas.

Creo en ti,
y en tus bizarras palabras
que me dan una fuerza inesperada
y crecen jubilosas en el corazón
llenándolo de luces y maravillas.

Creo en ti,
y en tus silencios que no acalla el llanto
si no que permite que lo escuchemos
en lo profundo de nuestras almas.

Creo en ti,
como en el aire que viene de calles
caminadas: sin apuro,
aire de veranos con oleajes tibios
en el cauce celeste de la sangre.

Creo en ti,
como en tus manos, cuando enciendes
fuego de mi piel callada; en noches serenas,
con pasión se consume y no da pena.

Creo en ti,
como creo en la poesía
de los crepúsculo bañados en oro,
y en los amaneceres diáfanos
donde abrazados fenecemos juntos.

17 mar. 2011

PALOMA HERIDA




Se encerró en el tocador y se sentó ante la peinadora. Dos largos mechones grises escuadraban  sus sienes; solía esconderlos en el enjambre de sus cabellos, al despertar, para no verlos cuando estuviera ante el espejo; pero esta mañana, encontraba una amarga satisfacción en comprobar su presencia; le daban varios años de más y, sin embargo, le parecía que aquellas greñas que la envejecían así, prestaban al rostro una suavidad que nunca había tenido.

De pronto esta mujer salió de su encantamiento como despertando de un mágico sueño y recomenzó a vivir.

Recordó a Johnny, un osado y terrible pistolero que pasaba todo su tiempo libre en el bar de su famoso saloon. Allí fue donde él conoció al amor de su vida. Ella era una prestigiosa bailarina de cancán que había llegado desde Paris al lejano oeste norteamericano. Una paloma herida que revoloteaba entre los parroquianos a los cuales incitaba a beber, ofreciéndole sus favores.

Los dos se enamoraron perdidamente y vivieron juntos por un tiempo: pero la vida tranquila no estaba echa para ellos. Johnny, retornó a sus andanzas y con el tiempo se lo nombraron sheriff en la localidad de Cayente, un pueblo del lejano oeste. La madame decidió regresar a los fanales y a los lechos de alquiler.

Suspiró, pensando que aquella dulzura era efecto, sin dudas, de la expresión desanimada que leía en el fondo de sus ojos. Hasta la muerte seria necesario levantarse por la mañana y volver a tomar la vida donde la había dejado. Hacía cinco minutos que aún dormía, hundida en sueños que no podía recordar; tenía la impresión de retornar desde un país lejano, donde la tristeza era desconocida, hasta un país hostil, de caminos dolorosos.

Se peinó, se lavó la cara con agua de rosas y bajó al comedor-estudio, donde impartía clases de cancán. Aunque eran cerca de las nueve de la mañana sus alumnas aún no habían llegado.

Bendijo esta circunstancia. En el estado de ánimo que se encontraba, le parecía imposible comenzar una vez más con el estrepitoso baile. Sin embargo el “galop infernal” grabado en vinilo, en un rincón de viejo saloon, principiaba a sonar.

15 mar. 2011

MIRANDO AL FIRMAMENTO


¡Nos vemos tan pequeñitos...!
Cuando miramos hacia el firmamento
repleto de estrellas fugases
que le dan sentido a la vida.


Como esa caricia suave de un bebé,
como esa mirada que nos interroga,
como un, ¡te quiero! que brota,
o ese abrazo tierno que descoloca.


Y…

¡Nos sentimos tan pequeñitos...!
Ante aquellos instantes gloriosos
Como lo es la felicidad.












11 ene. 2011

OFELIA





En el tálamo sombrío
de profundos, verdes cristales,
descansa la bella Ofelia
el sueño del olvido.
Sus cabellos lánguidos
se esparcen sobre las aguas
y en el musgo, enredando juncos
en enfiestadas algas cobrizas.
Lirios, esperanzas y violetas
que arrastra la corriente del rio
se depositan en sus manos.
Sus labios, secos y níveos
parecieran clamar una interrogante
-quizás la de esa muerte temprana-
que yace en la tumba húmeda.
Ya nadie la escucha, ya nadie ve
que su mirada vacía se fuga,
liviana, ligera como un pájaro,
envuelta en una tenue nube,
disolviéndose en la nada.