
- En la orilla de los sueños
- donde todo era posible
- en nuestras muertes diarias
- Y la lejanía no nos dolía tanto.
- ¡En ese país marinero!
- Mi mundo está en silencio,
- impávido sin tus besos
- navegando en la nada;
- se ha quedado mi cuerpo.
- Y me paraliza la aurora
- con los ojos desiertos,
- con un hielo en el alma;
- de la cual no soy su dueña.
- Porque se ha fugado contigo,
- como una gaviota en vuelo
- a otras playas… de sueños.
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