
- Las sombras, hablan sin tocarse nunca
- ni siquiera a las órdenes de los esbirros
- se esconden detrás de las ventanas,
- o en los bosques de las pasionarias.
- Las sombras, caminan silenciosas
- una al lado de la otra, bajo el calcinante sol
- en dudosas mañanas de cantos afilados,
- con las manos en los bolsillos del alma.
- Ellas se pierden irremediablemente
- al hundirse el sol, en el gran piélago azul;
- cuando enmudecen las gaviotas.
- Para reaparecer, con la luz de las farolas.
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