22 may. 2008

DESPEDIDA


  • En la camisa amarga de tu existencia,
    en los grilletes oxidados del tiempo,
    de este lecho de alcatraces y gaviotas
    y en cada espiga trágica de peces…
    Aprendí,a amarte marinero.

    Y nos perdimos sin remedio, tú y yo
    en una algarabía cálida de caricias
    donde fuimos mar embravecido,
    en los fiordos de oleadas frías.

    Ahora este amor se va sin retornar
    como si fuese un bucle de viento
    en una dolorosa canción de espuma,
    mientras el cielo se cubre de pena.

    Y en un epitafio amoroso en mi rompiente,
    en el mascarón de mi proa naufragada
    se resquebraja mi mudez para despedirte,
    con un canon entonado por frágiles estrellas.



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