26 feb. 2009

BUFÓN


Suerte con el bufón
que se ha quedado,
en la inmensidad del cosmos
como un hado triste.

Los soflamas expiraron
como sus diáfanas
y voladoras sonrisas,
ante la lisiada incuria.

Se ha excluido ¡Por fin!
Se piró del ombligo sin matriz,
donde soso se albergaba
con un rictus en la boca.

Tal vez, pienso yo,
las ha cubierto. Disfrazándolas.
Como a sus ilusiones restadas.

22 feb. 2009

TÚ SOL YO MAR

Como la más incitada y amante
en la playa, seducida y sumisa,
son tus caricias como suave brisa,
que en mi piel es una oda mitigante.

Paseas por mi cuerpo deslumbrante,
con tu lengua, juguetona, sin prisa
que me provoca temblores y risa,
de nota musical suave, vibrante.

Tus ojos resplandecen cual bogar,
como si fuesen luz de las estrellas;
me miras vehemente y excitado,

penetras apasionado en mi mar
apartando algas cobrizas , y entre ellas,
te sumerges de placer extasiado.
Foto: de Soni.Un atardecer de verano en Antofagasta

9 feb. 2009

ACRÓSTICO l


L óbregas o joviales emociones,
A gua que aflora espontánea,
G ritos de silencios reprimidos;
R icas en sales que pasan,
I infinitas como manantiales,
M ágicos repletos de sentires,
A mor y también de muerte.
S angre que se derrama del alma.

6 feb. 2009

MENTA Y LIMÓN

Tocaba mi ventana, efusivo, palpitante, queriendo derribar mis muros, esos que como una artesana alfarera fabricaba día a día.

¿Por qué nos resultan tan indescifrables las leyes que rigen las relaciones humanas?

-¿Me quieres?

-Si, si, le contestaba, mientras estaba ensimismada con otra charla, dibujando con letras, en las caderas de la imaginación, un collage con pinceles de aire a Eros. Me divertía la audacia y el convencimiento de la pintura bergamota que pintaban la fiesta de palabras. Cuando trascendía sin querer, un verso apasionado.

-¿Cuánto me quieres?

-Mucho, mucho, cada día un poquito más. -Le decía.

La prueba que demuestra esta teoría se encuentra al alcance de todos: intenté enumerar los motivos por los que me enamoró. Y me surgían respuestas confusas e incluso contradictorias.

Y yo no podía, no era conveniente adentrarlo en mis pensamientos, ni en mis sentimientos, experimentaba un trastorno inexplicable, sin embargo decidí compartir esa quimera…intentando descifrar los códigos en los que me encontraba sumida por mi misma.

-No quiero perderte. Te quiero más de lo que te imaginas. ¡Te necesito! Me encantan tus sentires.

-¡Diablos! -Me dije.

Entonces acudí a Sigmund Freud, junto a otros pensadores, que dedicaron su vida a investigar en forma científica el funcionamiento de algunas dificultades mentales. Sobre todo la emocional.

Y él, golpeador de ventana como el mejor escultor de piedras logró derribar mis muros, me perdí dócilmente por el mar de su deseo, que me permitía volar por los aires amando caracolas y el sudor de sus olas. Escribiendo mis sentires a modo de terapia en trocitos muy parecidos a un poema. Y cansa la verdad.

Y como dice la canción: “y después de un tiempo de engañarnos todo quedó en nada, menta y limón”

Eran sueños desprovistos de esos finales felices que traen los cuentos.

Seguramente si estas locuras me volviesen aparecer…sin dudarlo, consultaré a la abuela Trinity, le invitaré a un tecito de melisa, mientras yo me deleito con un mate bien amargo. Pienso que sería la solución, para analizar minuciosamente mis sentimientos. Porque con los grandes pensadores, casi me volví loca.

Me costó un mundo quererlo, Porque pensaba que los sentimientos no entraban en este mundo de egos mal encumbrados. Y eso, lo tengo más que claro. Pero sé que si un día me miro a sus ojos cansados de tanta estrellas. Sabrá a ciencia cierta lo inmenso que era y es mi cariño.
...Y ya son cien años pasados desde que se asomó en el cielo su estrella. Todo lo que nace, reticente muere. Las estrellas que alumbran, caen en la niebla y su luz se pierde irremisiblemente.