
Se revierten melodías mis labios,
en una canción anhelante de alas,
al encontrar la luz llena de ralas
en gestos,que se han convertido sabios.
De noches huérfanas sin tu mirada
y lampiñas de tanta indiferencia,
pero eso no es motivo ni regencia
el haberte vivido empavonada.
Y aunque la plateada luna se asombre
falta de talante, nácar y espuma,
con rostro triste emitiendo dulzura,
muerdo mi lengua y no digo tu nombre;
defiendo mi secreto como puma
en un bolsillo ignoto de ternura.
7 comentarios:
Excelente soneto amiga Sonia. Un amor secreto, defendido con garras.
No te muerdas la lengua, dinos su nombre.
Un beso.
jejejeGregorio,me encantas!
Recuerda, es un secreto de esos que se guardan para siempre...todos debemos de llevar uno,lo sabias?
Gracias por tu comentario.
besitos
Soni
Hermosísimo soneto y la alegría de reencontrarte.Un abrazo enorme. Magda (yo también quiero saber)
Un precioso soneto donde describes la actitud ¿tal vez supersticiosa? de no pronunciar el nombre de un amor secreto. También describes esa lucha entre el deseo de hacerlo y la firmeza en "morderse la lengua". Me ha encantado.
Maria Magdalena Gabetta:
Mil gracias por tu comentario.
besitos
soni
Manel Aljama.
Me encanta que te encante,muchas gracias!
besitos
soni
Bárbaro.Un secreto que no se cuenta ni siquiera a la luna.Que es la fiel confesora de los secretos del alma.
Hela ahí con su rostro triste emitiendo ternura.
Publicar un comentario