17 ago. 2008

ALMA MÍA

Andas suavemente y callada,
andariega, como las espigas rubias
que se dejan arrastrar por el viento.
Escapándote, de mi cuerpo.

Y Vagas como un espectro
en mi respiración cansada,
dibujando apenas la ternura,
en los corceles del tiempo,
y en las fuentes cristalinas.

Y siempre nos vamos por distinto
camino buscando, en la vida,
un sendero sin huellas ni destino.
Cuajando la tierra de simiente.

Andas suavemente y callada…Alma mía.

2 comentarios:

Monelle dijo...

Bellas palabras como siempre. Y ese final, ese último verso, que rubrica "sembrando la tierra de simiente", es precioso.
Besos.

Carmen

Sonia Antonella dijo...

Gracias querida amiga, por tus palabras siempre incentivandora.

Besos