23 jun. 2009

TUYA


Me dejo caer
en tus besos que son
como fuegos abrasadores
y soy tuya .¡Sí, tuya ¡ entera,
sin condiciones me entrego
a la sal de tus mojadas ansias,
y el salitre de tu cuerpo huele
a dulce gloria, de mares densos,
a tus soles blancos, luminosos
y febriles. Henchidos como veleros
misteriosos, incitantes se vuelven
escalofrío y burbujeo suave en el beso;
cuando en una oleada naufrago en tu boca.
con tus movimientos y los míos los caballos interiores
cabalgan en caracolas de nácar; se sienten en las pieles
como si fuesen los repiques de extrañadísimas campanitas
talá,talán,talán
talán,talán
talán.



15 jun. 2009

LA TARDE CORAZÓN

Foto de soni




Tendrá... ... la tarde
un sol tibio en nubes grisáceas
destiñendo los finos ríos… de mis venas
sangrante , paralizándolas de melancolía
y vislumbra el corazón ,mazurcas de desconsuelo.
Tendrá la tarde, mis ojos preñados de horizontes,
en los cristales de mis pupilas distantes, negras
de ausencias, a las nubes insólitas creando
estelas de horas muertas.Y al céfiro otoñal
enfriado el alma,carente de luminarias
en nuestras bocas futiles de rocíos
mientras la araña soledad
teje de nuevo su malla
en sueños agónicos
de tu corazón
y... el
m
í
o


6 jun. 2009

DECIR TE AMO

“El cardenal es un pajarito llamativo, elegante y muy confiado. Y su canto es muy agradable”


Decir “te amo” es descubrir en el otro un pedacito de su alma, como las auroras recién nacidas, y a la magnánima amistad, aunque sea efímera…
Decir “te amo” es asolear las sombras de la vida. Es como tomar al infinito estremecido en mil galaxias, ausente de amapolas.
Decir “te amo” es observar y admirar a una graciosa gaviota meciéndose despreocupada en el bamboleo del jazz de las olas…
Decir “te amo” es no acallar lo que siento por las personas o seudónimos que en algún momento nos han causado el llanto, la ira y la alegría. Y se olvidan los rencores, la desidia y sobre todo la incomodidad que a veces causamos y de que nos acusan de ser impertinente y prepotentes.
Decir “te amo” es agradecer los gestos involuntarios que nos trae el viento, apartando la abulia que a veces nos consume, abrazando las distancias y que nos une como hermanos.
Decir “te amo”, queridos amigos, es abonar los corazones que son como las arenas de los desiertos que baña el Nilo. Es arañarle a los corazones la esquimal escarcha, para que los espíritus renazcan y se aromen de buenas intencionadas flores, y permanezcan en nuestra menoría inmortal, como aquél faraón Egipcio.
Y por último, decir “te amo” es liberar a mi corazón de las pátinas del tiempo, para que no parezca un cardenal aplastado.