21 nov. 2007

DESDE MI VENTANA

Desde mi ventana observo a una mañana gris. Estoy como el día ... triste.
Es un día como todos los días, que pasan gráciles. Y que me vencen. No me doy cuenta que hoy no hice nada diferente. Para mi todos los días son iguales. Ya se fueron, creo, mis sueños y mis ilusiones en borrascas, que no se aquietan hasta que se anuncia la farota nostalgia.
Todo es como una cadena cimbreante bajo las cataratas que de negra azulea. Todo es para el invierno que se enmudece por la cercana y tibia primavera.
Siempre viví casi sola. Con una familia que cuidar y permanecer con ella. Constantemente me hice esta pregunta ... ¿y yo?
Nunca nadie me pregunta cómo estoy, qué me duele o qué anhelo. Sé que a todos les sirvo, pero no se preocupan de mí.
La vida pasa y no tengo nada ... o quizás tengo mucho.
Puedo escribirte, para contarte que tengo un amor herméticamente escondido ... o que mis sueños, a veces, toman forma de atrabiliarios espectros y no se lo dije a nadie, porque son ¡míos!. Y me encienden como luciérnagas en el anochecer, y me pintan el cuerpo entero cuando le veo. Y que al percibirlo, me quedo paralizada ... se me caen las cosas de las manos ... me siento suspendida en el aire.

Un angelito me aprisiona con el agitar de sus alas.
Soy una mujer madura, ya pasé el medio siglo. Y no sé por qué es, pero no hay nadie que supere lo que él me hace sentir.
Pienso que es para siempre, lo querré toda mi vida y, si no es acá, sé que en otro lugar, en otra vida ... tal vez pueda estar con él.
Nos vemos todos los días por casualidad, me saluda de una forma locuaz ... ¡ como si supiera !.
Y eso alimenta mis ilusiones adormecidas. Y mi amor se convierte en brillos y temblores, en música perpetua.
Me conformo con amarlo en silencio, no espero nada.

¡Total! La vida se va, desaparece todos los días un poco.
¡Sólo Dios sabe!. Quizás lo arranque y lo corte de raíz de mi corazón y comience a ser otra persona.
Desde mi ventana observo como languidece la tarde. Y el sol se abrasa. Y hace que el horizonte se vea, como gemas verde azuladas ... y se diluye en el contubernio del mar. ____________________________________________

    12 nov. 2007

    ¡MARCHATE!


    • Márchate, no me despiertes,
      inúndate, con las distancias
      hacia el caos, lo roto ,lo confuso.
      ¡Y no me molestes!
    • Deja que avance mi sueño...
    • ¡ Y no pares en seco, amor,
      a mi corazón en el lecho!
    • Como un yacimiento de plomo,
      o como una sima resaltada.
      Que el transcurso del tiempo,
      emplazó, fuera de uso.
    • Deja que avance mi sueño...
    • Mientras la luna se enreda ,
      en los pasillos somnolientos de mi alma.

    8 nov. 2007

    ¡ESTOS DEDOS QUE NO SE AQUIETAN...!




    • ¡Estos dedos
    • que no se aquietan...!
    • Ávidos de ternura
    • cuando suenan las guitarras
    • y no hay poetas.
    • ¿Dónde están?
    • Talvez deslizándose
    • cómo un huemul fugitivo,
    • o un pez volador,
    • o como una gaviota perdida.
    • ¡Estos dedos
    • que no se aquietan...!

    • Ante la derrota
    • y siguen las huellas,
    • perspicaces.
    • de las lágrimas del poeta.
    • Cuando los amores
    • le son extraños y lejanos.
    • O cuando el corazón,
    • necesita lubricarse.
    • ¡Y estos dedos...Que no se aquietan...!
    • Foto: Mis dedos...já!

    3 nov. 2007

    FAUSTO


    Hoy le he vuelto a ver a pesar del tiempo transcurrido; allí está, en aquel rincón hediondo a orines. Fue un fantasma con vida que vi unas cuantas veces. No sé en realidad cuántas. (Pero sí: pueden contarse con los dedos.)

    Él tenía cuando le conocí la misma edad de uno de mis hijos, niños traviesos con la camisa del colegio encima del pantalón, gritones y buenos para la talla, llenos de sueños y ambiciones; llegaban alborotados a casa, cuando tenían que estudiar, hambrientos. Mi refrigerador tiritaba (a esa edad, es cuando se comen todo lo que pillan.)

    Cursaban el cuarto medio en el mejor colegio de la ciudad. Fausto, uno de los chicos, siempre fue muy alegre, la quilla indestructible del grupo, se destacaba por tener buena memoria y las mejores calificaciones entre sus compañeros.
    Sus padres, humildes, de clase media, se esforzaban mucho para que Fausto, saliera adelante, trabajando duras jornadas, sufriendo incontables epopeyas, y comentaban con tanta ilusión que su hijito llegaría a la universidad.

    Hasta que un día de suyas delicias idas: quiso el elixir libar; abandono los estudios; para él no existían escarmientos. En su más dramática barrabasada, la droga lo atrapó. Mas el néctar no fue de ambrosía, fue dantesco, de hiel infernal.

    Se apartó de sus amigos, se volvió huraño, distraído, desaseado, piojos y ladillas eran habitantes de su cuerpo, no aceptaba consejos de nadie; su mirada, sin la tersura de otros días, se volvía huidiza, subrepticia, casi opaca… mientras sus iris se iban enrojeciendo como el crepúsculo del atardecer y en un abismo se dejaba caer, como un evo sin luz

    A veces era tanta su desesperación por conseguir tan ansiado brebaje que comenzó a engañar y a robar, para apagar la antorcha de la angustia, ansiaba desesperadamente volver a la cima; quemándose el alma y la vida.

    La mayor ilusión de aquellos padres era que su hijo mayor fuera ejemplo para todos en el hogar, mas el triste mascarón en que su hijo se estaba transformando les entristecía y les amargaba la existencia.

    Fausto, también sufría mucho por lo injusto que era con ellos. Desengañado del amargo paso dado; buscó consuelo en su sima y, recapacitó y le pidió ayuda a sus padres.
    Lo internaron en un centro de rehabilitación en Alto Hospicio.

    Ya restablecido retomó sus estudios, sobresaliendo en todas sus materias. Fue un brillante psicólogo en el mismo lugar que se rehabilitó. Donde pudo ayudar a chicos con su mismo problema.

    Hoy he vuelto a encontrarlo en su impagable labor de ayuda a los que, como él, cayeron en las garras de la droga. Allí, en el Centro de rehabilitación, bajo la mañana exultante de luz y colores recién creados por la alborada. Allí, como un nuevo Quijote, con sus ojos iluminados, la barba erizada y un gesto de inmensa humanidad en la acogida....