11 ene. 2011

OFELIA





En el tálamo sombrío
de profundos, verdes cristales,
descansa la bella Ofelia
el sueño del olvido.
Sus cabellos lánguidos
se esparcen sobre las aguas
y en el musgo, enredando juncos
en enfiestadas algas cobrizas.
Lirios, esperanzas y violetas
que arrastra la corriente del rio
se depositan en sus manos.
Sus labios, secos y níveos
parecieran clamar una interrogante
-quizás la de esa muerte temprana-
que yace en la tumba húmeda.
Ya nadie la escucha, ya nadie ve
que su mirada vacía se fuga,
liviana, ligera como un pájaro,
envuelta en una tenue nube,
disolviéndose en la nada.