26 nov. 2008

HAY TIEMPO


Hay
Tiempo
para amarnos
sin jugar
porque a veces
esos juegos queman
y
arden
en el corazón
como una hoguera
alimentada con leña de un tepú.
y
nuestras
almas quedan
naufragas en la neblina
del mar vagando sin rumbo
que
apenas
pueden
 ver.

21 nov. 2008

RELATO INCONCLUSO II


El árbol


La mañana pasó lenta. Muchas veces estuvo tentada de salir a pasear, pero sabía en que lamentable estado retornaría si ponía los pies en el camino; iría demasiado lejos, posiblemente a las orillas del mar a escuchar los chillidos de las gaviotas y el canto infinito de las olas sinuosas.
Pero esa mañana era distinta, necesitaba guardar todas sus fuerzas que iban a serle precisas para la tarde, para cuando su marido, como un cataclismo, atravesara la puerta de calle de la casa.
Difícil le hubiera sido decir qué esperaba de una conversación posible, y se guardaba de pensar demasiado en ello. Ella, que siempre se jactaba de manejar muy bien el contorno de toda clase de situaciones.
Obsesionada pensaba: mi casa, mi esfera, mi espiral, la que me protege del inframundo, la que tiene pedacitos de espíritus, donde anclaron mis raíces. Aquellos pensamientos le golpeaban el alma hasta rasguñársela.No quiero irme… ¡No quiero!
¿No era más cuerdo hacer en si misma el silencio y aceptar dócilmente lo que las horas traen de hastío o de placer, sin gastar de ante mano el hastío y el placer de una nueva mañana?
Pero ella no podía aceptar. Aceptar era morir. Le era imposible resignarse, por ejemplo, a abandonar a su árbol que le había formado su corazón y enseñado a dominar los sentidos. Justo en estas fechas que desprendía ese olor a pino delicioso y hundido en la conciencia que le remembraba gratas navidades, y grititos que emitía a sus niños:
¡Bájense de ahí que se van a caer! Cuando trepaban al árbol, a comerse a escondidas, unos dulces de almojábanas. Para bajar después con sus rodillas lastimadas. O cuando los engañaba el papá y le dejaba sus regalos de navidad, en la rama más alta del árbol.Cómo brillaban sus ojitos. Imaginando que el viejo pascuero había dejado ahí sus regalos, porque iba apurado hacia el Polo Norte.
¡Oh Dios! Se decía, volver y recordar a sus niños, sus pedacitos de cielo, cuando eran pequeñitos, cuando intrépidos apartaban los miedos, las dudas. Sin pesos, libres, como aquellos pajaritos que desordenados construían sus nidos, en las frondosas ramas del árbol. Y cuyos trinos le hablaban del susurro del viento, y los rayitos finos del sol los acariciaba.
Y unían todas esas fuerzas en sus piernecitas, como la fuerza de la naturaleza, como la energía que fluye sola, tan imponente y bella.
Sus niños, ya son hombres. Y han emigrado del nido…



Pintura: Juego entre casa y árbol 2009 de Isabel Gutierrez













19 nov. 2008

EL FINAL

Todos y nadie, sabemos nuestro final,
el tiempo es raudo como la efímera vida,
una prosa desbordando los sentidos;
las almas caminan hipnotizadas ya sin sueños.

Y eso lo sabemos,
porque la vida es como una poesía
y el poema muere con el último verso
cuando el punto final lo suspende.

Y ya no queda nada...nada que decir.
Y se desnuda la conciencia dogmatizada,
en una nebulosa sin empañar un solo espejo
como los últimos estertores del aliento.


17 nov. 2008

DEBAJO MI ÁRBOL

Por sólo un instante,
acallé al silencio…
Y mi alma serena se inundó
de bellas sinfonías,
producidas en mi único árbol.

Atrayendo percepciones
que me sacuden por dentro.
Y terca, se me antoja pensarte,
cuando entraste en mis sueños,
que no soñaste conmigo,
en estas horas cálidas.

¡Tan mías y tan vacías!

Entre cigarrillos agónicos.


5 nov. 2008

QUEDATE QUIETO

Tan sólo, quédate quieto...
Debajo de mis suaves besos,
en el vestido de la mañana,
sonríe, amor, ¡exagerado!
Ante los hendidos cristales rotos.




Tan sólo quédate quieto
amándome desde lejos, agazapado,
como una fiera contenida,
sin fe en los crepúsculos.
Junto a los dioses de la ternura.

3 nov. 2008

¡ES TAN REAL!


¡Es tan real este amor que nos rezuma,
amor como mil soles aguardándonos jubilosos
en un graffiti que no se borrará con el tiempo,
como las auroras desteñidas, de cariños inciertos!

Al rescatar tu alma de sus silencios desde los bolsillos
secretos de mi cartera para abrazarla y acunarla,
con desenfreno y vibraciones oscilantes,
en la inmensidad del cosmos. Con sonrisas puras
hasta que estallen los latidos y los labios pierdan el aliento.


Porque... somos mezcla perfecta de sueños consumados,
cuando tu cuerpo, en mi regazo, inundado de sal y fuego,
fenece junto al mío, lechoso, ausente de estrellas,
en las horas hieráticas y crepusculares de la tarde.