28 ago. 2008

DESENCUENTRO EN UN ENCUENTRO

Osiris había permanecido media hora, tal vez más. Fumando ante su derrota. Pero, ¿cómo su alegría se había tornado desesperación? Helo ahí que volvía a su casa, más triste y más abrumado que antes. Por un momento permaneció inmóvil, la espalda curvada, la mano sobre la baranda de hierro; luego subió y se acodó en el parapeto. Desde donde él estaba, veía como se alejaba el taxi, a unos trescientos metros delante, un pequeño edificio de paredes de ladrillo, un antropomorfismo sin carácter. Enseguida una larga avenida de palmeras casi secas por el aire salino del puerto. Como si el tiempo estuviera congelado.Dirigió la vista hacia los diferentes puntos de ese árido paisaje y sacó su reloj, mirándolo largamente con el aspecto atento de un hombre que hace una cosa pensando en otra. Apagó su cigarrillo que olía a porro en un cesto que estaba cerca.
Se pasó la mano por sus cabellos como si fuese una caricia obligada y exclamó; ¡Qué diablos, nunca existirá ningún vinculo entre ella y yo…!

Isis, aún era joven, pero con algo indefiniblemente marchito y amargo, siguió un sueño, insensata; en la poltronería que se había convertido su vida. Su rostro era lleno, sin color, con una carne blanda que predecía después esas arrugas profundas que dibujaban, alrededor de los cuarenta, una risa silenciosa en torno de la boca. Sus ojos grises se adherían fuertemente a lo que pensaba, traicionando su escasa voluntad. Dos lágrimas fueron prescindidas de un tirón. Una emoción violenta, sin piedad, compartida por la alegría y la tristeza de encontrarse, así fortuitamente riéndose de los adverbios del tiempo, les impidió despedirse, pero ella dentro del taxi le observó hasta que hubo desaparecido, con la retina de sus ojos enamorados.

Despertó trepidante bañada de sudor, se incorporo lentamente de la cama y pensó en este sueño.

¿No habrá sido premonitorio?









Foto: Un atardecer en Arica.

26 ago. 2008

MI POEMA


  • Por encima de los ojos extirpados.
    Con las pupilas tenebrosas,
    entraré , sin remordimientos
    en tus noches de carencias.

  • Nerviosa, jadeante de libélulas,
    palpitante de paciencia.
    Para descubrir el árbol esquivo,
    de Huidobro ,donde extraeré
    toda mi fuerza.
  • Construyéndote con ternura,
    júbilos y lutos,mi poema.





ESPIRALES

  • En un lugar insólito del sueño
    No sé porque motivo, atesoro
    Las noches pálidas esperándote.


    Soñando,
    Desde el origen
    Desde este rincón
    Donde percibo tu indiferencia
    Que desfigura mi sombra.


    Y los pasos pesan,
    Como en cámara lenta
    Y se cae el tiempo,
    En migajas de ídolos
    A la intemperie de los hitos.


    Separándonos
    En este ritual de humo
    En la espiral siniestra

    No obstante, cariño...
    En un lugar insólito del sueño
    Te sigo rememorando.

NO DETENGAS EL TIEMPO

Guía tu mirada

al cielo nocturno,

hacia la constelación armada,

que anida los sueños.

Siente los versos de mi poema.

Guíala hacia la ronda

de células iguales,

que van girando al mundo...

¡No! no detengas el tiempo

que corre...

Aunque el universo sea invisible,

Porque es ahí, donde me encuentras.

19 ago. 2008

CERCANÍA

Aquí voy, en este viaje incierto,
Llena de tus encuentros,
De tu voz profunda
Que me llega del silencio.

Aquí voy con mi culpa,
Con mi planeta confuso,
Con mi atmósfera de hielo,
Tratando de olvidar tus ojos
Que me miran, que me envuelven
Y desnudan cuanto siento.

Aquí, siempre esperando:
Tu boca, tu piel...
Esa historia tuya
Que descubra tu pasado,
Que me muestre tu presente,
Que, por ello, me acerque a ti.

Transitas ante mí, y nada me dices
Pero yo te escucho.
Transito muy cerca de ti, y nada te digo
Porque me entiendes;
Estamos aquí y estamos allí. Transitamos
en nuestra impuesta distancia.

Puede acortarse... sí, puede.

Temo la aventura del camino, sí.
Temo nuestra cercanía,
Temo hallarme sola
En mitad de la travesía,
Y que el peso de mi equipaje,
Equipaje de suspiros y nostalgias,
Me presente ante ti desprotegida,
pequeña y frágil como lo es mi mundo.
Temo encontrar el final del tiempo
Instalado en tus labios serenos.







Pintura de Leyla Murr

17 ago. 2008

ALMA MÍA

Andas suavemente y callada,
andariega, como las espigas rubias
que se dejan arrastrar por el viento.
Escapándote, de mi cuerpo.

Y Vagas como un espectro
en mi respiración cansada,
dibujando apenas la ternura,
en los corceles del tiempo,
y en las fuentes cristalinas.

Y siempre nos vamos por distinto
camino buscando, en la vida,
un sendero sin huellas ni destino.
Cuajando la tierra de simiente.

Andas suavemente y callada…Alma mía.