28 jul. 2008

CORAZÓN AZUL

Sólo amo esta paz de tu ausencia de nube
ya no venero tu imagen ,vuelta, en el cielo,
ni disfrazo tu voz, con los murmullos de mar.
Las olas se rejuvenecen como mis sentires,
y el sopor de la espuma se torna en mis pies,
Como un espejismo, una ilusión de atmósfera.
Entonces la pasión marina renueva la sangre,
de este corazón azul que late, late...
... ...

EN EL ESPEJO

Me siento frente al espejo y miro
mi rostro de hoy. Pero desde el corazón
del azogue, avanzan mis otros rostros
y lo ocultan, hasta desvanecerlo.

¿Son los espejos los que se quedan para
siempre con la juventud perdida?
¿Son los espejos los ladrones de la piel
de durazno, y los ojos de diamantes?

Dentro del espejo, mis sueños guardados,
mis ansias mordidas de adolescente.
Estiro las manos para recogerlos,
mas, una puerta de hielo las detiene….

Muestras, espejo, mi vestido sin curvas.
Cuando la vida creció en mis entrañas
mi corazón desbordaba felicidad.

También veo allí, dentro del espejo,
el encuentro del desierto y el sol,
el encuentro del llanto y las espinas,
y el encuentro del amor compartido:
Borrascas y paz abrasando mi vida.

Hay quienes miran y buscan lo que viene.
a mi me gusta mirar lo que se aleja,
grabarlo en mi memoria y revivirlo...

¡Oh, adolescente!, ¿por qué escapaste
espejo adentro?. ¿Por qué no dejaste,
incorrupto, para siempre, mi cuerpo…?

Sé que estás ahí. A veces te veo
joven, grácil. Cuando miro el espejo
pasas como un reflejo de sol y me
embelleces, me engañas un instante
y vuelvo a ser la niña del espejo.

Doy un paso adelante, te evaporas
no quieres contaminarte con mis gestos
de ahora.

Cuando ningún espejo me refleje
será, entonces, la muerte.

24 jul. 2008

A MIS MUERTOS VIVOS

  • Como en renegridos trenes yo regreso a mis muertos vivos.
    En trenes que cabalgan sobre las blancas dunas guiados por no sé qué extraños ferroviarios que atesoran kilómetros de tiempo, junto a pasajeros que rumian su alma inexistente.
    Vuelvo a pasar provincias. El río Loa que revuelve su curso con perspicacia a un hilillo de agua que le da vida a la pampa; oficinas salitreras de silencio que limitan al frío, alambradas, barbechos, mineras que sustentan la esperanza del hombre, su axiomática sombra.
    Y así llego a mi pueblo con sus calles terrosas. Y a mi amado ferrocarril, cuyas casas ya no existen, y a la iglesia de calamina que sólo le queda el esqueleto.
    Al regazo de mi padre, tierno, seguro. Admirándolo como construye habitaciones con esa rica madera de pino Oregón. Regalo de los gringos. Que el último temblor esparció por el suelo. Mientras que de su boca pende un cigarrillo Lucky Strike.
    Revivo los días caliginosos, en una retrospección exhaustiva; el desvelo, en noches de estío, los cercanos incendios en los cerros, cuando el sol desfallece de cansancio, y los albatros dejan de buscar su alimento.
    A mi primer amor, que nació entre marismas vacilantes, entre naranjas pulidas. Nuestros cuerpos eran sólo una manchita pálida cuando salía la luna. Bochorno constante, ante las primeras y controladas caricias. Su muerte vino sin siquiera anunciarse.
    Y a ti Víctor, cómplice de mis travesuras, cuando éramos sol y cobre que ondeaba en nuestras cabelleras.
    Vuelvo a la casa de mis abuelos, que vinieron desde lejos; a las enredaderas de nísperos albergando los sueños por volver; a las vetustas higueras, los paltos, los naranjos y limoneros que florecían como por arte de magia, en el magnánimo desierto.
    Y a esa cocina de hierro, en la que ardía la leña en los inviernos; los libros, los periódicos, que mi filósofo abuelo leía: terremotos, sequías en países lejanos. En corea los muertos agigantan la muerte.
    Perspectivas del Principado de Mónaco. La familia Grimaldi se esconde tras gafas oscuras, y el cometa honda atraviesa galaxias.
    Pasan ramales, camanchacas, estaciones fantasmagóricas en la noche; guardagujas famélicos que señalan desmenuzando la angustia. El incienso de gastadas calderas me recorre.
    Como en renegridos trenes yo regreso a mis muertos vivos. Cuando tengo muy lleno de pesar y de nostalgia el corazón.

PISADAS



  • Las mismas pisadas de otros días...
  • Recorreré, para descubrirte en el tiempo
  • tal vez, disfrazado de otra forma,
  • de noche, o con música de mañana.
  • Tu lunar en el muslo, aún me inquieta…
  • Cuando vuelve a mí, el viejo alerce,
  • como hierba fresca, como suaves besos;
  • perfumando las duras miradas antárticas.
  • Que se quedaron en esos instantes de sol.
  • Donde me llevaste, tan lleno de pasión,
  • por esas calles que recorrimos tú y yo,
    breves instantes, como la brisa del mar,
  • en el mismo carro de fuego consumado.

11 jul. 2008

NUMEN

Al filo ineludible de tu cama
me acurruco, a tu lado, enamorada
en revueltas y ardidas sabanas.


Dejando abierta las esferas
de las almas, en espiritual silencio
como si fuesen un numen poético.


Mientras el reloj con su tic tac ti tac...
Viaja con el tiempo, que día a día nos asalta.


5 jul. 2008

¡VENTE CONMIGO!


Me entrego a ti, suave ola que me arrastras,
méceme dulcemente en tus aguas,
quiero sentir tu melodía en mis oídos
y tu susurrar marino que me invoca,
un canto de gaviotas en libertad.

Méceme hasta el atardecer,
para que el resplandor del mar,
con su espectral brillo azul
traiga hasta mí la voz del marinero
en una luz cuajada de esperanza.

Quiero volver a sentirle y acogerle
para que no se vuelva a extraviar
en místicos corales, en las ignoradas radas
de esas playas desérticas y lejanas.

Deja atrás, marinero, la valija guardando tus temores,
deja al pasado los sueños de alborada,
deja descansar tus guitarras de algas,
 trae junto a ti el incienso de esta noche lunada.

¡ Y vente conmigo, a coger y a beber
la brisa que ha de saciar nuestras almas!


  • Pintura: Mujer en las olas, de Gustave Courbet..

¿CÓMO?

Sin tregua...sin espacios...
en los recovecos del amplio cielo
te buscaré, marinero
para experimentar momentos,
en los barcos de la vida jamás vividos.


¿Cómo será anidar tu dulce mirada
en mis pupilas?
¿Cómo será sentir tu poema en las noches
de infinitas penas?
¿Cómo será dulce sueño,
besar la tibieza de tus labios?
¿Cómo será arder en tu fuego?


Sin tregua...sin espacios...
Seré alma libre volando por los albores
despidiendo, tu imagen en el horizonte
como a una estrella fugaz,
rasgando los trémulos silencios.