22 may. 2008

NOCTURNO

Hace frío, es verano o tal vez es otoño, pero no es primavera. Los años dolidos han crecido en mi fueguina y corta cabellera, las noches se han metido una a una, hebra por hebra, en miles de rayitos de luna.

Miles de paciencias cuelgan balanceándose desde mi frente tapándome mis ojos de búho.

Y de repente...ella; huye como ciempiés rompiendo cadenas, buscando poderes mágicos para trazar nuevos caminos. Forzando viítas en el desierto.

A veces siento las ausencias que, como litografías impresas pasan por mi memoria, son como las puertas cerradas de una casa que no conozco ni trataré de conocer, de este puerto con tantas puertas sin caras; como las de un submarino que observo que se hunde y vuelve aparecer en el piélago azul, serena, desde mi ventana.

Que es la misma carencia de bailes sobre mi cara. La privación misma de la palabra risa que terminó hace mucho abjurando ,el tango nocturno aquel que se largó con un sueño debajo de mis brazos.

Me siento triste y cansada, "como una Caperucita después de interpretar hasta la repleción su personaje en esa historia infantil que llevaba su nombre."

Las luces de la cuidad se van apagando para darle cabida al embrujo de un nuevo día. Y me pregunto en un idioma muy ajeno al vernáculo:
¿Dónde están pavesas de lentejuelas cantarinas que alumbraban mis caminos?

Hace frío, es verano o tal vez es otoño, pero no es primavera. Y me almorzó la noche; se ha cansado de masticar silencios, y enfrento al miedo caminando con el.

Sé que puedo volver a ser la de siempre y desarraigar estos pensamientos a la orilla de la vida; de un manotón, con mi sangre nueva y reciclada, con mi alma y mi corazón, y mis fugitivas lágrimas pintadas, retiro de mi mente los estratos de estos pensamientos.

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