15 feb. 2008

PALABRAS



  • Este andar por las cosas, este encontrarme las nuevas y maravillarme con ellas, es más que un encuentro –triste admitirlo -una despedida. Cuando voy caminando por una calle, me detengo en una orografía, me detengo a mirar una vidriera, un pájaro, una flor, a alguien que pasa por mi lado... observo los rostros que el verano oscurece y blanquea el invierno, no puedo dejar de pensar que quizá sea la última vez que los veo.
  • ¿Cuándo encontrar de nuevo este resplandor anaranjado que deja el sol como una fábula sobre mis párpados?
  • ¿Cuándo escuchar de nuevo, en el mismo tono, con la misma inflexión de voz, tu voz a través del microchip de mi celular? Nunca. Nunca igual. Siempre distinto, cambiante.
  • Todo lo que pasa a mi lado lo que veo, todo lo que oigo, lo amo un instante, el fugaz diminuto instante del presente. Y le digo adiós. Lo despido. Así como todo lo que pasa por mí, mis latidos, la temperatura de mi piel, la alegría o la tristeza, la total indiferencia en la que estoy sumergida en ese segundo que se vuela, se escapa inasible, un anagrama.
  • Y solamente lo que escribo permanecerá hasta que el manuscrito que lo contiene se torne amarillo, se deshaga como ceniza leve.
  • En este instante tú y yo estamos aquí como dos viejos amigos encontrados por casualidad en una cita que no concertamos, buscas en mí la historia o el descanso.
  • Y me voy dando entera en las palabras.
  • Digo me gustan las rosas,las hortensias, que los domingos se me escapan de entre los dedos como monedas de oro, que se cobra la noche después de haberme dado el sol.
  • Cuento, alguna vez, que he llorado sin motivo, que apreté en mi garganta la angustia de un dolor, que tuve miedo sin saber a qué.....
  • A veces hablo de las cosas que les pasan a los otros, sus dudas, sus vacilaciones, sus llantos, risas y sueños. A veces invento una historia de amor, que enternece o hace pensar ·"si fuera cierto"
  • Y todo es cierto, porque todo sucedió alguna vez, aquí o allá.
  • Son palabras que van cayendo lentamente de un compartimiento a otro, y cuando doy vuelta esas mismas palabras se mezclan de otra forma y arman algo distinto, se convierten en el trofeo de los ojos de quien las lee.
  • Las mismas palabras ordenadas de nuevo pasan de una poesía a otra. Y van gastándose, levemente con el roce del tiempo...

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